EL POLLITO DESOBEDIENTE (Miercoles 25 de Septiembre 2019)



SALMO 91

Había una vez un pollito Que desobedeció a su mamá. Ahora estaba perdido en medio de un inmenso bosque. Corría de aquí para allá sin encontrar el camino a su casa. «Pío, pío, pío», lloriqueaba el pollito. «Pío, pío, pío», llamaba a mamá gallina. El pobre pollito no se daba cuenta de que cada vez se iba internando más y más en el bosque.
 SOLO Y ASUSTADO
El pollito había sido desobediente. Sin pedir permiso se había separado de mamá gallina, a pesar de que ella le había dicho que no se alejara de su lado. Ahora el pollito se encontraba solo y muy asustado. «Quisiera estar bajo las suaves alas de mamá –decía, llorando–. Quisiera estar con mamá y mis hermanitos.»
 TENÍA MUCHO MIEDO
Los enormes árboles del bosque le daban mucho miedo al pollito. ¡Qué arrepentido estaba de haberse escapado de casa! Perdido entre los grandes árboles le parecía que escuchaba las palabras de mamá gallina: «No te alejes demasiado, hijito. Eres tan pequeño que te puedes perder.» ¡Cuántas veces no había escuchado esa advertencia! Qué lástima que el pollito lo recordara sólo cuando ya no había remedio.
A LA PUESTA DEL SOL
Durante varias horas el pollito había vagado de aquí para allá. Ya se ponía el sol en el horizonte. ¿Qué haría en la oscuridad de la noche? «Pío, pío, pío –seguía llamando el pollito–. Pío, pío, pío. ¿Dónde está mamá?» La única respuesta que recibía era el gran silencio del bosque.
RUIDOS RAROS
De repente oyó unos ruidos raros a su espalda. Al pobre pollito se le pararon las plumas de terror. ¿Quién sería? El pollito pensaba que sus gritos habían atraído al gato de la casa. Le tenía mucho miedo porque mamá gallina les había contado que el gato se los podía comer vivos. Quien fuera que venía se iba acercando más y más. Ya el pollito temblaba de miedo. Las ramas de los árboles se abrieron, y ¡apareció el gato! No, no era el gato... ¡qué alivio! Era el papá de la casa donde vivía el pollito con su mamá y sus hermanitos.
BAJO LAS ALAS DE MAMÁ
–¿Qué te pasa pequeñito? ¿Te perdiste en el bosque? –dijo el hombre, a la vez que tomó al pollito en sus manos–. No llores. Yo te llevaré adonde está tu mamá. Dentro de unos minutos el pollito estaba de nuevo en casa. Mamá gallina le perdonó la desobediencia y lo calentó bajo sus suaves alas. El pollito decidió que ya no sería desobediente.
 OBEDECE A TUS MAYORES Dios ha puesto a tus padres y maestros para que te cuiden y protejan, y para que te enseñen los buenos caminos que debes seguir. Aprende a obedecerles y a cumplir sus órdenes. Así, no te perderás en los bosques del pecado y la maldad.
DIOS TE PROTEGE Como el pollito aprendió que era mejor obedecer a mamá gallina, es importante que comprendas que no hay nada mejor que seguir las enseñanzas de la Palabra de Dios. Dios es tu amoroso Padre, que quiere protegerte de los peligros de una vida en desobediencia. Recibe a Cristo como tu Señor y Salvador y cumple lo que Dios enseña en su Palabra. Así te irá bien en la vida.

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