Conversen sobre la importancia de confesar los
pecados. Cada niño escribe un pecado que le gustaría confesar en un pequeño
trozo de papel, lo dobla y lo pone en el "tarro de la confesión", que
es una caja o contenedor. Dirige a los niños en un rezo, quizás parte del Salmo
51 el que David rezó tras pecar al dormir con Betsabé y matar a Urías. Si
tienes tiempo, pídele a los niños que escriban sus propias oraciones de perdón
cortas. Termina la promesa de Romanos 8:38-39 que dice "nada nos separa del
amor de Dios".
VALOR MES DE JUNIO: “LA CONSAGRACIÓN”
¿QUÉ ES?
El nacimiento de un niño es un evento que nos
emociona y nos hace feliz y todos sabemos que es el principio de una nueva
vida. Nunca diríamos que es el final o una conclusión.
Lo mismo ocurre con nosotros los creyentes. Ser
salvos y nacer
de nuevo con la vida de Dios es ciertamente algo maravilloso y de gran gozo.
Sin embargo, no termina aquí. Nuestra regeneración es tan sólo el comienzo de
nuestro recorrido espiritual. Y de igual manera que es necesario que un bebé
crezca y se desarrolle, es necesario que nosotros los cristianos avancemos paso
a paso en nuestro desarrollo espiritual.
Después de ser regenerados, la próxima etapa en
nuestro largo recorrido espiritual de toda la vida, es presentarnos u
ofrecernos al Señor, lo cual significa consagrarnos a Él.
¿Cuál es el significado de la
palabra “Consagración”?
La palabra consagración
no es una palabra que se utiliza con frecuencia, aun así, es posible que
tengamos un concepto de lo que significa. En la religión, la palabra consagración
se usa en relación al ordenamiento oficial de una persona que está a punto de
ser un predicador, sacerdote o misionero. Este uso implica que la consagración
es solamente para una categoría especial de personas.
Sin embargo, la consagración revelada en el Nuevo
Testamento es para todo creyente en Cristo. No es solamente para
aquellos cristianos que poseen un gran conocimiento o para los que se
consideran maduros. De hecho, como veremos más adelante, no podemos conocer la
vida de Cristo de forma subjetiva en nuestro ser o alcanzar la madurez
espiritual sin antes habernos consagrado al Señor. Esto se debe a que la
consagración es la base de cada experiencia espiritual.
Así que, ¿Qué significa la consagración? La
consagración es entregarnos al Señor para ser “un sacrificio vivo” como dice
Pablo en Romanos 12:1.
“Así que, hermanos, os exhorto por las compasiones
de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, que es vuestro servicio racional”.
En el Antiguo Testamento, un sacrificio era algo
separado para Dios y se ponía en el altar. Cuando las personas ofrecían algo a
Dios, ya no le pertenecía al que lo ofrendaba o sacrificaba. Le pertenecía a
Dios para su uso y satisfacción.
Hoy día cuando nos consagramos al Señor, llegamos a
ser un sacrificio vivo. Abandonamos nuestras pretensiones y nos entregamos
completamente en las manos del Señor. Anteriormente, nuestra vida era para
nuestro uso y satisfacción; ahora es para Su uso y Su satisfacción.
Cuando nos presentamos delante del Señor como un
sacrificio vivo, sencillamente estamos declarando: “Señor Jesús, soy para Ti.
Ya no me pertenezco a mí mismo, al mundo o a cualquier otra cosa. Soy para Tu
uso y Tu satisfacción”.
DEVOCIONAL PARA MAESTROS
¿Cuán importante es que nos presentemos al Señor?
¿Realmente importa si lo hacemos o no?
Cuatro razones por
las cuales debemos consagrarnos al Señor
1. Para que andemos en la senda
del Señor
Antes de ser salvos, nos comportábamos según
nuestra propia manera, tomábamos nuestras propias decisiones y escogíamos
nuestra propia dirección. Sin embargo, después de ser salvos, Dios desea que
andemos según Su senda, le sigamos y seamos guiados por Él. No obstante, si no
nos entregamos a Él, ¿cómo sabremos cuál es Su senda? ¿De qué manera nos puede
Él guiar? Consagrarnos a Él nos guarda en Su senda y nos salva de tomar nuestra
propia senda. Podemos orar: “Señor, no quiero tomar mis propias decisiones o
tomar mi propia senda. Quiero ser guardado en Tu senda. Así que Señor Jesús, me
entrego a Ti”.
2. Para que crezcamos en vida
En cualquier clase de vida física, después del
nacimiento viene el crecimiento. Del mismo modo, cuando Cristo entra en
nuestro ser Su
intención es que Su vida divina en nuestro ser crezca. No obstante, cualquier
tipo de vida, aún la vida divina de Cristo en nuestro ser, necesita el ambiente
apropiado y la oportunidad de crecer.
Rendirnos al Señor le provee la mejor oportunidad
para que Su vida crezca en nosotros. A medida que rendimos cada parte de
nuestro ser y cada aspecto de nuestras vidas a Él, le damos a Su vida la mejor
oportunidad de crecer en nosotros.
Entregarnos al Señor o no, marcará una gran
diferencia en nuestra experiencia con Cristo. Cuando nos abstenemos de
entregarnos al Señor y no nos consagrarnos a Él, es probable que no tengamos
ningún sentir de que está mal practicar ciertas cosas. Nuestra falta de
consagración estorbará a la vida que está en nosotros. La vida en nuestro ser
sencillamente deja de funcionar bien debido a que no se tiene la oportunidad de
crecer y desarrollarse.
Sin embargo, cuando nos rendimos al Señor, le
proveemos la mejor oportunidad para que Su vida crezca y se desarrolle en
nuestro ser. Espontáneamente podemos sentir lo que le agrada a Él y lo que no
le agrada, lo que es de Dios y lo que no lo es. Esta sensación viene cuando la
vida divina de Dios en nuestro ser comienza a funcionar. Nuestra consagración
es la que activa esta función de vida que nos da el
sentir de la vida de Dios en nosotros. Mientras seguimos y obedecemos a Dios por medio de este
sentir, crecemos en la vida divina de manera verdadera y práctica.
3. Para que Dios pueda obrar en
nosotros
Antes de que intentemos obrar para Dios, es necesario
que Dios obre en nosotros. Aunque somos salvos, debemos admitir que todavía
Dios tiene mucho por obrar en nosotros a fin de conformar nuestros
pensamientos, sentimientos, decisiones y nuestra disposición interna —todo
nuestro ser—a la imagen de Su Hijo.
Dios es ciertamente omnipotente, pero en Su
relación con nosotros, no actúa como un dictador. Él respeta nuestra voluntad
humana y no impone su obra en nosotros. Él desea y necesita nuestro
consentimiento a fin de obrar libremente en nosotros. Nuestra consagración es
nuestro consentimiento.
Debido a que Dios solamente obrará en nosotros si
se lo permitimos, esto explica cómo una persona puede ser salva de forma
genuina por años y aun así tener poco o nada de crecimiento en la vida divina y
experimentar muy poco cambio en su ser. Dios esperará hasta que le permitamos
forjarse en nuestro ser para Su
propósito.
Así que
en vez de dejar pasar el tiempo o resistir Su obrar en nosotros, podemos orarle
al Señor: “Señor te doy permiso de que obres en mí. Me ofrezco a Ti
voluntariamente. Señor, Te abro las puertas de mi corazón. Entra a cada parte
de mi corazón y confórmame a Tu Persona amada en todo sentido”.
4. Para que disfrutemos las riquezas de la
salvación de Dios
La
salvación de Dios está llena de riquezas. Ciertamente, incluye ser salvos de la
perdición eterna, pero la salvación de Dios abarca mucho más. Cuando fuimos
salvos, Dios nos bendijo en Cristo con toda bendición espiritual. La vida
divina, la humanidad perfecta y el vivir perfecto de Cristo, Su muerte
efectiva, Su resurrección poderosa, Su victoria sobre Satanás, Su ascensión
sobre todas las cosas: todas nos pertenecen. Sin embargo, si no nos consagramos
a Él, no hay manera de que seamos introducidos al disfrute de todas estas
bendiciones. En realidad, las tenemos, pero para que las podamos
disfrutar es necesario que nos consagremos a Dios.
En este sentido, la consagración es como un portal
o una puerta. Para entrar a un edificio, debemos primero entrar por la puerta.
Si no lo hacemos, no importa cuántas cosas maravillosas nos esperen al otro
lado, no las podemos disfrutar o participar de ellas. Las cosas están allí,
pero nosotros permanecemos afuera. La consagración es la puerta para que
entremos y disfrutemos todas las riquezas de la salvación de Dios. Cuando nos
entregamos al Señor, Él nos llevará a experimentar las riquezas de estas
bendiciones ricas de la salvación completa de Dios.
Podemos orar: “Señor, no solamente deseo saber
acerca de Tus riquezas en cuanto a la salvación; quiero disfrutarlas. Así que,
aquí estoy, me entrego completamente a Ti. Te pertenezco. Guíame por Tu
Espíritu a la experiencia y disfrute de todo lo que Tú tienes para mí en Tu
salvación”.
¿Cómo tomar el siguiente paso?
Al
ser salvos hemos
completado el primer paso de nuestro recorrido espiritual. ¡Le damos gracias al
Señor por eso! Pero éste es solamente el comienzo. El próximo paso es
consagrarnos al Señor. Cuando lo hagamos, Dios nos guardará en Su senda,
creceremos en Su vida, permitiremos que Dios obre en nosotros y disfrutaremos
las riquezas de Su salvación.
Sea que tengamos poco o mucho tiempo de ser salvos,
cada uno de nosotros podemos entregarnos al Señor. Aún si nunca habíamos
escuchado acerca de la consagración, aun así podemos presentar nuestros cuerpos
al Señor hoy mismo. ¡Él está alegre y dispuesto a recibir nuestra consagración
a cualquier hora!
TEMA 1: ¿HASTA DONDE ALCANZA LA BENDICIÓN? (Domingo 5 de Junio)
Objetivos de la Semana:
·
Conocer el
concepto de la Consagración
·
Que ellos/as
reconozcan que su nacimiento es un plan perfecto de Dios
·
Que los niños/as
busquen consagrarse para cumplir la voluntad de Dios
Base Bíblica: 1ra. de SAMUEL 1:1, 9-11 y 20.
Texto Para Memorizar: Génesis 12:2.
“Y haré de
ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás de
bendición”.
INTRODUCCION:
Lleve el árbol genealógico desde Abraham hasta
Samuel, ya que en este mes Samuel es el personaje que vamos a estudiar,
comience con el árbol desde Abraham – Isaac – Jacob –Leví – Eliu – Jeroham - Elcana
y Samuel a continuación se le muestra una idea que puede utilizar.
Ideas para el Maestro/a
El propósito de mostrar el árbol genealógico,
es que los niños y niñas vean como van
relacionados todos los hombres que Dios usó en la Biblia y que El cumple sus
promesas a pesar que ya pasó mucho tiempo cuando le dio la promesa a Abraham, y
explicarles que ellos son parte de esa promesa, y que son de bendición para su
familia, coménteles que los de la tribu de Leví fueron escogidos para ser
consagrados a Dios y servirle en su templo y que hoy en día, todos los que
hemos dejado que Jesús more en nuestro corazón, debemos consagrados también
para Dios, pero que esta decisión la debe de tomar cada persona. Y ESTE DÍA SE
VA A ESTUDIAR a un hombre que su mamá lo consagró para servir a Dios en el
templo.
Historia Bíblica:
Y
¿Que significa consagrarse?
Consagrase es entregarnos a Dios completamente para
hacer su Voluntad.
La
Biblia nos dice en Romanos 12:2, lo siguiente:
2 No
imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios
los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces
aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena,
agradable y perfecta.
Entonces
consagrarse es dejar que Dios crezca, crezca y crezca cada vez más dentro de
mí.
Dios
nos escogió desde antes que creara el mundo para que fuésemos sus hijos él nos
ama y desea que nosotros tomemos la decisión de consagrarnos, cuando nacimos
Dios se ocupó de enviarnos donde un papá y una mamá que nos ayudara a conocerle
a él, ellos nos traen a la iglesia, nos enseñan a orar, nos leen la Biblia,
etc, nuestros padres se pusieron muy felices cuando nos vieron por primera vez
y le agradecieron a Dios por nosotros, y algunos de sus padres, los trajeron a
la iglesia para que oraran para que nunca se aparten de sus caminos( si usted
es papa o mama cuente la experiencia de cuando nacieron sus hijos, pueden
llevar fotos y transmitirles que sus hijos son de bendición para usted).
En 1ra. de Samuel 1:9-11.
Estaba
Ana la esposa de Elcana muy triste porque no tenía hijos y se fue al templo a
llorar y llorar, rogándole a Dios que le concediera tener un hijo, y le
prometió Ana que se lo consagraría todos los días de su vida.
Ana fue dónde Dios para que le diera un
hijito para cuidar y para consagrarlo o entregarlo por completo a él, ella
oraba mucho por Samuel y nuestros padres también oran mucho por nosotros para
que seamos obedientes, responsables, respetuosos, amables, que amemos a Dios
siempre.
APLICACIÓN A LA VIDA DIARIA:
¿SOY PEQUEÑO, Y PUEDO YO CONSAGRARME A MI
EDAD?
Desde
muy pequeño tú puedes ser obediente, respetuoso, amable, colaborador, cariñoso
o cariñosa con tus padres hermanos, abuelitos, amigos, eso agrada a Dios y es parte
de TU CONSAGRACIÓN, recuerda que tú eres parte de la promesa y bendición que
Dios le dio a Abraham.
Manualidad para realizar
con los Niños/as:
Reproducir
este árbol genealógico, que dibujen o les peguen las fotos de sus padres,
hermanos y a él o ella, además pueden escribir el versículo clave.
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