Jim
dijo, “Ahora yo soy miembro de una organización muy importante.” Amanda dijo,
“Yo también.” Emily respondió que ella también era parte una organización y
añadió que era la organización primordial y más importante. Jim preguntó, “De
veraz, ¿Qué organización es?” Emily dijo, “Soy parte de una familia.” Amanda
dijo, “¿Quieres decir como padres y niños, ese tipo de familia? ¿Qué es
especial de eso, acaso todos no son parte de un familia?” “Sí y no,” respondió
Emily. Tiene razón Emily. Todos tenemos padre y madre. Eso es un hecho. Pero,
no todos tenemos padres que viven junto con nosotros en una familia. Puede
haber muchas razones por lo cual no es así, ninguna de la cuales es culpa del
mal comportamiento de los niños. Algunos padres no toman en serio su responsabilidad.
Hay ocasiones en que suceden cosas malas y uno de los padres ya no puede ser
parte de la familia. Eso no fue el intento de Dios. Dios creó a Adán. Dios vio
que Adán necesitaba a alguien que fuera parte de su vida, alguien quien lo
animara y apoyara. Después, Dios hizo a Eva. Ella iba a ser la compañera de
Adán. Fue el primer matrimonio, fue establecido por Dios mismo. Adán y Eva
tuvieron hijos, Dios dijo que era bueno que vivieran juntos. Cuando Dios
establece algo, es algo sagrado (bendecido y muy especial). Así que la relación
entre esposos y la relación que tienen con sus hijos es sagrado. Cuando Dios
creó al hombre y a la mujer les dijo que tuvieran hijos y les dijo que cuidaran
de Su creación; dijo que todo era bueno. Dios espera que estemos juntos como
familia toda la vida. En Mateo 19:5, Jesús repitió lo que dicen las Escrituras
inmediatamente después que Dios creó a Eva, “Por eso dejará el hombre a su
padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo
cuerpo.” En Mateo 19:6, Jesús continuó diciendo, “lo que Dios ha unido, que no
lo separe el hombre.” La regla de Dios es “un hombre y una mujer unidos por
vida.” Queda entendido en ese compromiso que los padres van a ser pareja y
padres de sus hijos toda la vida. En la Biblia hay muchas historias acerca de
las familias. Una de las cosas más interesantes se encuentra en el libro de
Números. Es una historia acerca de unas hermanas que estaban por perder la
herencia de su padre porque el padre no había tenido hijos cuando murió. Dios
le dijo a Moisés que honrara los derechos de cada miembro de la familia. Si un
hombre moría sin hijos, su herencia se le daba a su hija. (Números 27)
A
TRABAJAR CON LAS MANOS
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