¡SELLADOS, PROTEGIDOS Y ESCUCHADOS! (Miércoles 18 de julio de 2018)



El Espíritu de Dios que habita en nuestro ser hace tres cosas maravillosas para cada uno de nosotros:
(1) Nos pone un sello.
Escucha“…fuisteis sellados con el Espíritu Santo…” (Efesios 1:13b). Para proteger una carta, sellas el sobre. Para mantener el aire fuera de un tarro, lo sellas con una tapa que tiene un anillo de goma. Para cerrar cualquier gestión, firmas un contrato. Un sello afirma la importancia, el valor y la pertenencia. ¿Estás captando la idea?
(2) Nos protege.
Pedro dijo que somos: “…guardados por el poder de Dios…” (1 Pedro 1:5).¿Tienes idea de cuántas veces el Señor se ha puesto entre ti y el enemigo, protegiéndote de ser dañado? Muy dentro de cada uno de nosotros, el Espíritu de Dios susurra: ‘Eres mío, y lo que poseo, lo protejo y lo cuido’.
(3) Asegura que nuestras oraciones son oídas.
Escucha: “…el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27).
Observa“…el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad…” (versículo 26). Cuerpos enclenques, voluntades de poca fuerza, fe débil… ¡Qué bueno es saber que la situación no depende sólo de nosotros! “…el Espíritu mismo intercede por nosotros…” (Versículo 26b). Ninguno de nosotros ora tanto como debiera, pero todos lo hacemos más que lo que pensamos, porque el Espíritu Santo convierte nuestros mismos suspiros en peticiones y se asegura de que somos oídos. ¡Sellado! ¡Protegido! ¡Oído! Vivir lleno del Espíritu; ¡rehúsa conformarte con menos!

A TRABAJAR CON LAS MANOS: Hacer diferentes sellos caseros relacionados al tema y que ellos sellen sus trabajos de acuerdo a su creatividad.





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