VESTÍOS, PUES....... (Miercoles 23 de Noviembre)








CON TODA HUMILDAD Y MANSEDUMBRE
Efesios 4:2

 


Pablo anima a los creyentes a vivir de acuerdo con lo que son: hijos de Dios. Por eso en este versículo menciona elementos necesarios para una vida cristiana fiel, actitudes que permiten que los creyentes vivan juntos como Dios lo desea. Veamos las dos primeras.

Con toda humildad y mansedumbre. Palabras muy importantes. Con toda humildad, no es una palabra que expresa debilidad, sino que expresa poder. No se puede agradar a Dios sin humildad. La humildad nos permite vernos tal como somos, porque nos muestra delante de Dios tal como Él es. Los creyentes humildes no piensan en su gloria personal, sino en el bienestar de los demás. La humildad  trae buenas relaciones humanas, mejor vida espiritual y comunión con Dios y los demás.

El ejemplo máximo de humildad es el Señor Jesús: Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual,  siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo,  hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz. Filipenses 2:5-8.

Junto a la humildad está la mansedumbre.  La humildad produce mansedumbre. No puede haber mansedumbre sin humildad. La mansedumbre se refiere a una actitud afable y controlada. Esta palabra se empleaba para hablar de los animales salvajes que tenían que ser domesticados. Jesús dijo: Bienaventurados los mansos,  porque ellos recibirán la tierra por heredad, Mateo 5:5.  Jesús habló de su propio carácter: Llevad mi yugo sobre vosotros,  y aprended de mí,  que soy manso y humilde de corazón;  y hallaréis descanso para vuestras almas, Mateo 11:29. Además la mansedumbre es parte del fruto del Espíritu Santo: Mas el fruto del Espíritu es amor,  gozo,  paz,  paciencia,  benignidad,  bondad,  fe, mansedumbre,  templanza;  contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22, 23. 

La humildad y la mansedumbre son algunas de las características de todo hijo de Dios, por lo tanto:

Vestíos,  pues,  como escogidos de Dios,  santos y amados,  de entrañable misericordia,  de benignidad,  de humildad,  de mansedumbre,  de paciencia; Colosenses 3:12.  

MANUALIDAD: Que vistan a cada niño o niña y que escriban el versículo de colosences 3:12
 
 

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