TEMA 2: HABLALE, NO LA GOLPEES (Domingo 14 de Febrero de 2016)






OBJETIVOS DE LA SEMANA:
 
·      MOSTRARLES A LOS NIÑOS, QUE CUANDO NUESTRA ACTITUD ES MALA, TENEMOS MALAS CONSECUENCIAS.

·      COMPRENDER QUE NUESTRAS ACTITUDES PRESENTES DETERMINAN NUESTRO FUTURO.

·      QUE DECIDAN ADOPTAR ACTITUDES POSITIVAS QUE LES AYUDEN A CRECER.


 BASE BIBLICA: Éxodo 17:1-7; Números 20:1-13


 TEXTO PARA MEMORIZAR: Juan 7:37,38.

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzo la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”  




 REFLEXION INTRODUCTORIA

Querido maestro:
Habían transcurrido muchos años desde que los israelitas salieron de Egipto. Durante todo el tiempo Dios había suplido las necesidades del pueblo. Cuando necesitaban alimento, agua y otra ayuda, Dios se los proporcionaba. Aun la ropa y el calzado no se envejecieron (Deuteronomio 29:5).

Dios fue muy amante y cuidadoso con ellos; pero el pueblo era ingrato. Vez tras vez volvían a quejarse.

Dice la Biblia que Moisés era el hombre más man­so de la tierra (Números 12:3). Sin embargo, en esta oportunidad perdió el control sobre sí mismo ya que tuvo una mala actitud y desobedeció a Dios. En lugar de hablar a la peña, como fue la orden divina, Moisés la golpeó dos veces.

Dios, en su misericordia, dio agua al pueblo. Pero tuvo que castigar a Moisés. No se le permitiría entrar a la Tierra Prometida. ¡Qué grande desilusión!

Cuando Moisés pidió al Señor que le concediera en­trar en Canaán, Dios le dijo: «Basta, no me hables más de este asunto» (Dt 3:23-27).

¿Por qué tanta severidad? Tal vez la explicación está en 1 Corintios 10:4, que nos dice que la roca que los seguía era Cristo.

«Todos bebieron de la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.»

En una primera oportunidad Moisés tuvo que gol­pear la roca para que diera agua. Esta segunda vez solamente debía hablarle a la roca y daría agua.

1.  Cristo fue golpeado y herido en la cruz para darnos agua viva.

2.  Ahora, basta «hablarle» y nos da el agua que sacia nuestra sed interior.


Aprendamos de la dura experiencia de Moisés. Vivamos nuestra vida en obediencia total al Señor.

 

 HISTORIA BIBLICA:


Nadie puede vivir sin agua. Todos la necesitamos: chicos y grandes, perros y gatos, vacas y corderos... (pida que los alumnos sigan nombrando otros animales).

El pueblo de Dios también necesitaba agua. Agua para tomar, agua para lavarse, agua para el ganado, agua para lavar la ropa, etc.

Estaban en el desierto y no tenían agua. Entonces se reunieron y se quejaron contra Moisés. Dijeron entonces: ¿Por qué nos has traído aquí al desierto? ¡Ojalá nos hubiéramos muerto en Egipto! Ahora vamos a morir de sed. Aquí no podemos sembrar nada; no hay higueras, ni viñedos, ni ganados. ¡Ni siquiera hay agua para tomar!»

¡Pobre Moisés! Otra vez la gente se quejaba ¿Qué podía hacer? ¿Qué haces tú cuando tienes un problema? Si estás triste, ¿qué haces?. Moisés si sabía lo que tenía que hacer. Y por eso oró al Señor.

–Reúne a la gente –le dijo Dios–. Toma tu vara y párate junto a la roca.

¿Recuerdas cómo una vez golpeaste a la roca y salió agua? Ahora no vas a golpear a la roca. Solamente le vas a hablar y va a brotar agua.

Y así lo hizo Moisés. Casi así...

Moisés estaba tan enojado con la gente rebelde que en vez de hablar a la roca la golpeó dos veces con su vara. Salió agua como un chorro y la gente pudo tomar todo lo que quería.

Pero Moisés había desobedecido. No había prestado atención a lo que Dios le había ordenado.

–Tengo que castigarles –dijo Dios a Moisés y Aarón–. Ustedes fueron desobedientes. No podrán entrar a la Tierra Prometida. Yo quería mostrar mi poder, sacando agua de la roca sin necesidad de que ustedes la golpeen.

¡Qué tristeza debe de haber sentido Moisés! De seguro que tenía grandes deseos de llegar a la tierra que Dios les había prometido. Ahora, por desobediencia, había perdido su oportunidad.

Moisés estaba acostumbrado a orar cuando tenía problemas. El castigo que Dios le impuso era un gran problema. Moisés tenía muchos deseos de ver la
Tierra Prometida; así que oró a Dios. «Señor, tú eres grande y poderoso. Por favor, concédeme que entre en la tierra que nos has prometido.»

¿Creen que Dios escuchó la oración de Moisés? Sí, porque Dios escucha todas nuestras oraciones. Pero no siempre nos concede lo que pedimos. Dios había dicho que Moisés no entraría en la Tierra Prometida, y fue firme en su decisión.
(Lean Deuteronomio 3:26.)


APLICACIÓN A LA VIDA DIARIA:

Varias veces hemos hablado de la importancia de ser obedientes y de tener una buena actitud. Moisés tuvo una mala actitud y desobedeció.  La desobediencia es pecado y la paga del pecado es muerte, así que Moisés tuvo que afrontar las consecuencias de su mala actitud, no se le permitió entrar a la tierra prometida, pero Dios en su gran amor y misericordia sí le permitió verla y contemplarla desde lo alto de un monte.

¿Cuál es tu actitud frente a las cosas que sabes que son pecado, que a Dios no le gusta que  hagas?

Recuerda que todas nuestras acciones tienen consecuencias si quieres buenas consecuencias pues tienes que adoptar una actitud positiva y ser obediente a lo que Dios te pide hacer.










 MANUALIDAD PARA DESARROLLAR CON LOS NIÑOS:

SEMAFORO DE LA ACTITUD


Puedes ayudarte de los padres y que le vayan poniendo un sticker en el lugar que le corresponde rojo actitud negativa, amarillo está por tomar una mala actitud pero lo piensa, y verde tomó una actitud positiva.


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