Versículo a Memorizar: Juan 15:4 “Permaneced en
mí, y yo en vosotros”.
Historia:
Había
una vez…
En
una expedición, una familia se detuvo para almorzar.
Los niños jugaban a la sombra de un árbol, distantes
de sus padres y del resto de los adultos del grupo. De repente, el padre de uno
de ellos, pegó un salto y gritó a su hijo: “Échate al piso” y éste lo hizo
inmediatamente.
Los otros en el grupo se impactaron al saber que una
serpiente venenosa se arrastraba por el árbol lista para atacar al niño. Si lo
hubiese mordido, habría muerto. Sólo el padre del infante vio la serpiente.
Causó asombro la respuesta instantánea del chico ante
la orden del padre. Este último explicó el amor permanente que disfrutaban y
que cada vez era mayor, tomando como punto de partida la verdad que había en
cada uno.
El muchacho no vaciló ante la orden de su padre confió
en él y respondió en consecuencia a ello. El padre también esperaba que ese
fuera el proceder de su hijo.
El reposo que ambos disfrutaron más tarde ese mismo
día, fue evidencia del descanso perdurable que Dios tiene para cada uno de sus
hijos a medida que aprendemos a confiar en Él.
Dios quiere permanecer en nosotros, y anhela que
permanezcamos en Él. Esta permanencia se hace más fácil para unos que para
otros.
No siempre es posible saber lo que Dios ha planeado
para nuestras vidas, pero podemos asegurar que cualquier cosa que sea, Él está
listo para sostenernos en esa situación y capacitarnos con lo necesario para
soportar, mientras ahí Él nos quiera.
La permanencia comienza con la confianza y la
obediencia, y concluye con absoluto descanso.
Manualidad
para hacer con los niños
Cartulina y hojas de colores, ojitos movibles y
pegamento.
Con el papel, cortar tiras. Una vez estén cortadas,
formar cadenas. Al terminar la cadena más o menos grande, en la primera (que
queda como frontal, no como el resto) pegarle los ojos movibles.
Pegar en una parte el versículo a memorizar. Y decirle
a los niños que el enemigo siempre querrá desviarnos del propósito que Dios
tiene para nuestras vidas, por lo que hará que de algún modo desobedezcamos.
Pero si permanecemos en Él, Él nos ayudará a no decaer y ser obedientes hasta
el final.
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